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¿Cuántas células hay en un cuerpo humano?

Se cuentan por billones...

Pero, vayamos poco a poco...

La células

Todos los seres vivos estamos formados por células, que son las unidades biológicas de nuestro organismo, ya que pueden desempeñar todas las funciones vitales propias de un ser vivo.
Esto es lo que afirmaron los científicos Matthias J. Schleiden, Theodor Schwann y Rudolph Virchow, en el siglo XIX, dando forma a la "teoría celular", una de las más trascendentes teorías de la historia de la Biología.

Un individuo es un conjunto de tejidos que se organizan formando sistemas y órganos, que a su vez se asocian constituyendo los aparatos. Cada tejido está formado por un conjunto de células, normalmente de varios tipos, que desempeñan una determinada función. Y todos los tejidos del cuerpo funcionan de forma perfectamente organizada, haciendo que el organismo humano sea una máquina biológica de increíble complejidad y precisión.
Fuente: viewzone2.com
Algunos de los principales tejidos del cuerpo humano son: nervioso, muscular, óseo, epitelial, conjuntivo, etc. Dentro de cada tipo hay diversas variedades y en cada una, varios tipos diferentes de células, por lo que  se estima que en total existen al menos 200 tipos de células diferentes, cada una de las cuales se especializa en una función concreta. Ejemplo: los glóbulos rojos se encargan de transportar el oxígeno por todo el organismo, los distintos tipos de neuronas están especializados en la transmisión del impulso nervioso, etc.
Las células son pequeñas bolsitas en las que se distinguen la membrana que las envuelve (membrana plasmática), una gelatina que ocupa casi todo su interior (citoplasma) y en la cual se encuentran una serie de minúsculos organitos que desempeñan distintas funciones vitales para la célula (orgánulos celulares, como mitocondrias, ribosomas, retículo endoplasmático, etc.), y otra pequeña bolsita con un contenido oscuro (el núcleo), donde se concentra el material genético (ADN que forma los cromosomas).

Formas y tamaños

Los distintos tipos de células tienen formas de lo más variado. Así, en nuestro organismo podemos encontrar células más o menos esféricas, otras muy alargadas y estrechas, las de aspecto muy irregular, o las que tienen forma de prisma o cubo, entre otras.

Estas formas no son caprichosas, sino que representan un modo de lograr una mayor eficiencia en su función. De esta manera, las neuronas presentan prolongaciones muy largas y ramificadas, para así entrar en contacto con otras muchas neuronas, mientras que los glóbulos rojos tienen forma de esfera aplanada, sin núcleo ni orgánulos, para así transportar la mayor cantidad posible de oxígeno y poder circular por el interior de vasos sanguíneos que llegan a ser incluso más estrechos que ellos mismos.

File:Sperm-egg.jpg
Fuente: wikipedia.com
El tamaño también varía notablemente de unos tipos de células a otros.
Las más pequeñas suelen tener longitudes de unas pocas micras (una micra es una milésima de mm) y las de tamaño grande pueden llegar hasta 70 u 8o micras.
En conjunto, se puede decir que el tamaño medio de una célula humana es de unas 10-15 micras.

La célula más grande es el óvulo, que puede alcanzar casi medio milímetro de diámetro, aunque si consideramos la longitud de las prolongaciones de las neuronas, encontramos algunas que pueden llegar hasta 1 m.

Contando células


A la hora de hacer un recuento del número total de células que puede contener un ser humano en su cuerpo, las cosas se complican, pues resulta muy difícil hacer cálculos fiables, ya que como hemos visto, los tamaños y formas son muy variables, además de que en unos tejidos se encuentran muy compactadas, mientras que en otros hay una mayor separación entre ellas. Es decir, la densidad de células es muy distinta de unos tejidos a otros.

A pesar de ello, los cálculos más exhaustivos que se han hecho para intentar establecer una cantidad de células aproximada en el cuerpo se basan en comparar el volumen medio de un ser humano (tomando una persona de dimensiones intermedias) con el de las células humanas.
Teniendo en cuenta que hablamos de valores medios aproximados y que se simplifica al máximo, podremos considerar que si la densidad del cuerpo humano es ligeramente inferior a la del agua (aproximadamente 0,98 g/cm3), el volumen de un individuo de unos 70 kg será de unos 68500 cm3.
Si las células tienen unas 12 micras de longitud y en su mayor parte no suelen ser cúbicas, sino ligeramente alargadas y aplastadas, podemos determinar que el volumen medio de una célula debe estar alrededor de las 840 micras cúbicas (si consideramos una longitud de 12 micras, ancho de 10 y grueso de 7). Si pasamos las micras cúbicas a cm3, tendremos un volumen celular de 0,00000000084 cm3.
Dividiendo, obtenemos una cifra de unos 80 billones de células.
Sin olvidar que estos cálculos son sumamente imprecisos y, por tanto, están sometidos a un importante margen de error, podríamos ser menos exactos y afirmar que el cuerpo humano está compuesto por una cantidad de entre 50 y 100 billones de células.
Glóbulos rojos. Fuente: deskarati.com

Renovación constante

Al leer las cifras anteriores se puede caer en el error de pensar que esta enorme población de células por la que estamos formados es más o menos fija, aunque lógicamente algunas mueren y son sustituidas por otras nuevas.

Pues nada más lejos de la realidad. Esta multitud está en continuo cambio, ya que su vida media es muy corta en relación a la vida de todo el organismo.
Por esto, una población formada tal cantidad de individuos es tremendamente dinámica, de modo que continuamente están muriendo cantidades enormes de células y, en consecuencia, se están formando otras nuevas en la misma proporción.
Se estima que la renovación de células en el cuerpo humano se está produciendo a un ritmo de más de un millón por minuto, por lo que en un solo día mueren del orden del 2000 millones de ellas, lo que significa que se forma una cantidad muy similar.

Esto significa, haciendo cálculos aproximados de nuevo, que cada 10 años se renuevan todas las células de nuestro cuerpo (teniendo en cuenta que algunas de ellas, como las neuronas, permanecen toda la vida sin renovarse).

Fuente: jonlieffmd.com

¿Respiran las plantas?

Sabemos que las plantas realizan la fotosíntesis... pero, ¿respiran además?


Uno de los errores más comunes de nuestros jóvenes estudiantes de Primaria y Secundaria es pensar que las plantas, en lugar de respirar hacen la fotosíntesis (se trata de un "preconcepto" que se asienta en nuestras mentes desde niños y es muy difícil de erradicar).
Más aún, se cree que durante el día realizan la fotosíntesis y por la noche respiran, pero nunca hacen los dos procesos al mismo tiempo.

Realmente, las plantas respiran y este mecanismo no tiene nada que ver con la fotosíntesis, son dos procesos diferentes y con objetivos absolutamente distintos.

¿En qué se diferencian?

A grandes rasgos, podría decirse que son mecanismos biológicos opuestos, ya que la fotosíntesis consiste en fabricar materia orgánica utilizando la energía obtenida de la luz solar, mientras que la respiración tiene como fin último la degradación de materia orgánica para obtener energía (para ello se necesita oxígeno, que se capta del aire).
Fuente: ecosys.cfl.scf.rncan.gc.can
No hay que olvidar que cuando hablo de respiración quiero decir no sólo la entrada de oxígeno y la salida de dióxido de carbono, sino todo el proceso que ocurre en el interior de las células, para el cual es necesario el oxígeno y en el cual se desprende dióxido de carbono. Este proceso, llamado "respiración celular", está explicado en el artículo "¿Respiran nuestras células?"

Esquematizando, podemos indicar algunas diferencias que ilustran por qué la afirmación de que en muchos aspectos son procesos opuestos:
  • En la fotosíntesis se fabrica materia orgánica y en la respiración se destruye.
  • En la fotosíntesis se consume energía y en la respiración se produce.
  • En la fotosíntesis se libera oxígeno y en la respiración se toma del aire.
  • En la fotosíntesis se toma dióxido de carbono del aire y en la respiración se expulsa.
  • En la fotosíntesis se fabrica materia orgánica y en la respiración se destruye.
  • La fotosíntesis tiene lugar en el interior de unos orgánulos de las células vegetales llamados cloroplastos. La respiración celular se lleva a cabo en el interior de las mitocondrias.
Tanto las células vegetales como las animales tienen mitocondrias, por lo que realizan la respiración celular y para ello necesitan oxígeno (y desprenden dióxido de carbono como producto de desecho).
Sin embargo, las células vegetales tienen cloroplastos y las animales no, por lo que éstas no pueden realizar la fotosíntesis (las algas y algunos tipos de microorganismos también efectúan la fotosíntesis, pero eso es tema de otro artículo).


¿Cómo respiran las plantas?


Igual que los animales, las plantas respiran. La respiración general es necesaria para proporcionar O2 para la respiración celular y expulsar el CO2 que se libera en la misma.

Fuente: eoearth.org
Sin embargo, el mecanismo para intercambiar estos gases es diferente al que ocurre en los animales, en los cuales existen diversos tipos de estructuras especializadas en tomar O2 del aire y expulsar CO2, como los pulmones, las branquias o las tráqueas, sin olvidar la piel en algunos grupos.

En los vegetales, esto ocurre en una especies de pequeños poros que existen en el tallo y las hojas, denominados Estomas y que suelen ser especialmente abundantes en el envés de las hojas (la cara "inferior"). A través de ellos entra el O2 y sale el CO2, además de ser expulsado el vapor de agua (la plantas transpiran continuamente, pero eso es tema de otro artículo).

¿Por dónde respiran las plantas?
Fuente: muyinteresante.es
Pero los estomas no son simples "agujeritos", sino unas estructuras bastante complejas, formadas por un par de células con forma de riñón, llamadas "células oclusivas", las cuales están unidas dejando entre ellas un pequeño hueco, el "ostiolo", a través del cual se intercambian los gases. Además, a su alrededor y bajo ellas, existen otras células (llamadas adyacentes).

Por influencia de diversos factores (luz, humedad, concentraciones de O2 y CO2 dentro y fuera de la planta, etc.), el ostiolo se abre y cierra según las necesidades de la planta. Esto ocurre según las células oclusivas incorporen más o menos cantidad de agua en su citoplasma: cuando es necesario abrir el ostiolo, se llenan de agua, poniéndose turgentes y cerrando el ostiolo, mientras que si pierden agua, se vuelven fláccidas y aumenta el tamaño del mismo.
"Estomas abiertos y cerrados"
Fuente: recursos.cnice.mec.es
El movimiento de agua dentro y fuera de estas células está regulado por las células adyacentes, que absorben o liberan hacia ellas agua en función de las necesidades.

Hay que precisar, además, que la respiración vegetal es un proceso inapreciable para nosotros, ya que no hay movimientos respiratorios y es un proceso muy lento, pues el metabolismo vegetal requiere mucha menos energía que el animal: el mayor gasto energético de los animales lo realizan sus músculos y también el cerebro, si es grande; y los vegetales no cuentan con músculos ni sistema nervioso.

Como es lógico pensar, una planta terrestre sumergida bajo el agua, acabará muriendo asfixiada, aunque tardará bastante tiempo.


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