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Longevidad vegetal


Se supone que entre las plantas se encuentran los seres vivos más longevos del planeta, aunque se están haciendo descubrimientos muy interesantes sobre los hongos y es posible que pronto nos encontremos con sorpresas respecto a su longevidad.


pinus longaeva
Foto: Marla Todd (epod.usra.edu)

Del mismo modo, se están encontrando animales invertebrados con edades 
extraordinarias, aunque aún están por confirmar.

La duración de la vida de una planta depende de su estructura y de su ciclo vital. Así, las herbáceas suelen vivir un año o menos, una temporada. Los arbustos viven más, algunos incluso muchos años. Y los árboles, por lo general, son los que tienen una vida más larga, generalmente bastante más que las personas, ya que la mayoría viven bastante más de 100 años. Hay, sin embargo, árboles con una vida media muy corta, como muchos frutales y algunas acacias, que viven entre 25 y 30 años, por término medio.

Y hay ciertos tipos de árboles, como olivos, cipreses, robles, castaños, pinos, sequoyas, tejos, ginkgos, etc., de vida muy larga, que pueden superar incluso los 1000 años.

Se dice que hay unos árboles en Tasmania (Australia) cuya edad ha sido datada en más de 40000 años, aunque tengo mis dudas y estos datos tendrán que confirmarse con estudios científicos serios antes de poder darlos como ciertos.

Sequoya "General Sherman"
En los bosques de California abundan los árboles milenarios: se conocen ejemplares enormes y muy viejos de sequoyas y pinos, algunos de los cuales se supone que han superado los 3000 años de edad. Hay restos de algunos de estos árboles muertos cuyos anillos indican que tienen entre los 1000 y 3000 años.
Entre las sequoyas (Sequoia sempervirens) de California se encuentran los árboles más grandes del mundo, que alcanzan hasta 100 m. de altura y más de 30 m. de circunferencia (hay una en la que se hizo un túnel en el tronco para que pasara una carretera). Entre ellas, la mayor (aunque no la más alta) es la llamada "general Sherman", de 83 m de altura, 31 de circunferencia y unas 1500 Tm de peso. Se estima que tiene una edad próxima a los 3000 años.
Se conocen otros árboles de más de 2000 años de edad por todo el mundo: Tejos en Europa, Higueras en Asia, Alerces en Suramérica, Abetos en el norte de Europa, etc.

Pero los árboles más longevos conocidos son ciertos pinos de las especies Pinus longaeva y Pinus aristata, que se encuentran en las Montañas Blancas (White Mountains), en California y Nevada, y que se desarrollan a altitudes entre 2500 y 3000 m., situándose los más viejos, que superan los 4 milenios de edad, por encima de los 3000 m.
Pinus longaeva en el monte Washington (Nevada)
(commons.wikimedia.org)

En 1960 se cortó el tronco de uno de estos pinos para estudiar sus anillos de crecimiento y resultó tener una edad de 4862 años, tratándose del ser vivo más antiguo jamás hallado. Desgraciadamente, el árbol no sobrevivió a los cortes que se realizaron en su tronco (!!!).

Otro pino de la misma zona, al que se llama "Matusalén", se supone que tiene una edad de 4789 años (aunque no se ha cortado su tronco para tener una datación exacta, vistos los resultados). Además, la localización de este ejemplar se mantiene en secreto, para evitar posibles tentaciones.



En España existen algunos árboles milenarios, como: 
  • Los tejos (Taxus baccata) de Rascafría (Madrid), de más de 2000 años de edad y entre los que hay ejemplares que posiblemente alcancen los 4000 años, siendo los árboles más viejos de España.
  • El tejo de Bermiego, Asturias, con una edad cercana a los 2000 años.
  • El olivo (Olea europaea) de Agua Amarga (Almería), que se supone tiene entre 1500 y 2000 años de edad.
  • Castaños Castanea sativa) de San Justo de Sanabria (Zamora), que se cree superan los 1500 años.
  • El olivo milenario de Villajoyosa (Alicante), de unos 1400 años.
  • La sabina albar (Juniperus thurifera) de la sierra de María-Los Vélez (Almería), que se supone supera los 1000 años.
  • En el Baix Maestrat (Castellón) hay varios miles de ejemplares de olivo que se cree son milenarios.
  • En Castilla la Mancha, Andalucía y Extremadura existen varias encinas (Quercus rotundifolia y Quercus ilex) de gran tamaño que se suponen milenarias.
  • El famoso "Drago milenario" (Dracaena drago) de Icod de los Vinos (Tenerife) parece ser que no alcanza el milenio de edad, a pesar de la leyenda y de su tamaño y aspecto espectaculares, habiéndose datado su edad en no más de 500-600 años.

                        
Tejo de Rascafría y Drago "milenario" de Icod de los Vinos



En Extremadura, se supone que el árbol más viejo es la encina llamada "La Terrona", situada en la sierra de Montánchez. Se trata del ejemplar de encina más grande de Europa, con un diámetro de copa de 26 m. y un perímetro de tronco de casi 8 metros. Su edad se ha estimado en unos 800 años, aunque no sería extraño que superase el milenio. Actualmente se encuentra protegida y ha sido sometida a labores de restauración y soporte para evitar su derrumbe debido al peso.

Encina "La Terrona"

Video "El árbol más viejo del mundo" (David Attenborough):





Aparición del oxígeno en la Tierra: una catástrofe ambiental

Los científicos parecen estar de acuerdo en que la aparición del oxígeno en la atmósfera terrestre, hace unos 2200 millones de años, constituyó un fenómeno catastrófico para los seres vivos que habitaban entonces la Tierra


La atmósfera primitiva estaba formada esencialmente por vapor de agua, amoniaco, metano y dióxido de carbono y, como dato muy importante,  carecía de oxígeno.

No existía, por tanto, la capa de ozono, por lo que la radiación ultravioleta llegaba a la superficie del planeta con toda su intensidad.

En estas condiciones se originaron los primeros seres vivos, que eran individuos procariotas anaerobios (vivían en ausencia de O2). Esta carencia de oxígeno limitó grandemente las capacidades metabólicas de esos organismos, lo que condicionó su evolución y sólo aparecieron distintas formas unicelulares.

Un avance evolutivo fundamental fue la aparición de los pigmentos fotosintéticos. Las primeras bacterias fotosintéticas eran capaces de fabricar materia orgánica a partir de la energía solar, utilizando CO2 y agua. Además, eliminaban O2 a la atmósfera como producto de desecho.
Esto constituyó una revolución ambiental extraordinaria en la Tierra, ya que además de aparecer los primeros organismos autótrofos, estos comenzaron a incorporar grandes cantidades de O2 a la atmósfera. Y el O2 es un gas tóxico, ya que es fuertemente reactivo (es un potente oxidante), y comenzó a combinarse con numerosas moléculas reducidas (compuestos de Fe, H2, SH2, etc.) para formar nuevos compuestos, que se incorporaron a las rocas y los seres vivos.
Al saturarse todos estos compuestos, el O2 se fue acumulando en la atmósfera. Entonces, los organismos presentes en el planeta, que vivían en un entorno carente de O2 se encontraron con una cantidad creciente de un gas muy venenoso para ellos. De este modo, se produjo una fuerte presión ambiental sobre la vida, por lo que la selección natural actuó eliminando a todos los individuos incapaces de sobrevivir y favoreció a aquellos que desarrollaron estrategias para protegerse del O2, principalmente refugiándose en zonas a las que éste no llegase.

Dicho de otro modo: las primeras bacterias fotosintéticas provocaron tal catástrofe medioambiental en el planeta, que en un periodo más o menos largo desaparecieron la gran mayoría de formas de vida existentes hasta entonces, envenenadas por el O2.
Sin embargo, la vida siempre encuentra modos de salir a flote y adaptarse a las condiciones de su entorno, por lo que empezaron a desarrollarse multitud de formas capaces de soportar la acción de este tóxico, e incluso aparecieron organismos que empezaron a utilizarlo como elemento esencial en su metabolismo.
De este modo surgió el metabolismo aerobio, que mediante la respiración celular (conjunto de reacciones químicas para obtener energía, en las que se necesita oxígeno) logra un rendimiento energético muy superior al anaerobio. Así, la vida se adaptó a la presencia de O2 y no sólo fue capaz de sobrevivir en su presencia, sino que desarrolló mecanismos para aprovechar su potencial oxidante, mejorando de forma extraordinaria su metabolismo.
Esto permitió la aparición de formas de vida cada vez más complejas y con mejor capacidad para obtener energía y nutrientes del medio. Así, surgieron las primeras células eucariotas, que se organizaron para dar organismos pluricelulares, a partir de los cuales acabaron apareciendo las plantas y los animales.
Por otra parte, la abundancia de O2 en la atmósfera dio lugar a la formación de una capa rica en ozono (O3) en la estratosfera, que redujo considerablemente la llegada de radiación ultravioleta a la superficie del planeta, protegiendo así de la acción nociva de estos sobre los seres vivos.

De todo esto pueden surgir numerosas cuestiones, pero resumamos en dos preguntas para reflexionar:
  1. ¿Hubiera evolucionado la vida hasta llegar a la variedad y complejidad que hoy conocemos de no haberse cargado de oxígeno la atmósfera?. ¿Habrían surgido seres vivos totalmente diferentes o el planeta estaría poblado por seres unicelulares?.
  2. ¿Qué acabará ocurriendo si el ser humano sigue contaminando el planeta hasta llegar a envenenarlo y hacer imposible la vida en él?.

      No!! a la planta de tratamiento de Residuos de Loeches



¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?


Tomado de "dinosaurs-Wallpapers-wall

Los dinosaurios (término que significa "lagartos terribles") fueron los animales más abundantes y variados en la Tierra durante 150 millones de años, existiendo una increíble colección de reptiles que alcanzaron tamaños extraordinarios.

Sin embargo, hace 65 millones de años, desaparecieron de la faz del planeta en un breve periodo de tiempo (un millón de años como máximo).
Este hito marca el final de la Era Secundaria (Mesozoico), en concreto de su último periodo, el Cretácico, y el inicio del Terciario, donde se inició el dominio de los mamíferos, que aún hoy se mantiene.

Pero, ¿qué sucedió hace 65 m.a. para que esta extraordinaria abundancia y diversidad de especies de reptiles desapareciera de la noche al día (en términos geológicos de tiempo)?.

Durante mucho tiempo se propusieron teorías de todo tipo, desde las que tenían una base científica seria (cambios en el clima, competencia entre especies, aparición de nuevos vegetales, aumento de la radiación cósmica, etc.), hasta las más descabelladas y absurdas.




En 1979, el geólogo norteamericano (de ascendencia asturiana) Walter Álvarez y su padre, Luis (Premio Nobel de Física), hallaron en un lugar de Italia donde se observa claramente el "límite K-T" (Cretácico-Terciario) una finísima capa de sedimento arcilloso de color blanquecino, que se depositó hace justamente 65 m.a.
En los años siguientes se descubrió le existencia de este mismo sedimento en el límite K-T de diferentes lugares del mundo y se comprobó que en la zona del Caribe la capa era mucho más gruesa.
Estos sedimentos, ademas de su delgadez, de encontrarse por todo el planeta en rocas de la misma edad y de tener un color muy claro, presentaban un elevado contenido en un metal muy raro en la Tierra, el iridio.

Enseguida se pensó en una posible erupción volcánica de extraordinarias dimensiones, que habría repartido por todo el globo una gran nube de cenizas y se apuntó como causa de la desaparición de los dinosaurios.
Pero los Álvarez apuntaron que el iridio es muy poco abundante en la Tierra y, sin embargo, abunda en muchos meteoritos, por lo que era más lógico pensar que fue el impacto de un gran meteorito el que depositó esa capa de polvo por todo el planeta. El grosor del sedimento y la cantidad de iridio que contenía indican que debió tratarse de una roca de al menos 10 km de diámetro.


Esta teoría fue inmediatamente aceptada por la mayor parte de la comunidad científica, aunque la prueba del iridio no era suficiente y deberían hallarse otras evidencias del fenómeno, especialmente el gigantesco cráter que habría provocado un meteorito de tales dimensiones (de unos 200 km de diámetro).

En 1990, Allan Hildebrand descubrió en Haití, además de la capa arcillosa de iridio, pruebas de un gigantesco tsunami de varios km de altitud que habría arrasado la zona en la misma época, procedente del oeste, es decir, del golfo de México.
También se encontraron pruebas del tsunami en la parte occidental de Cuba y en todas las costas caribeñas, por lo que todo apuntaba a que fue causado por un gran impacto, probablemente en el fondo del Caribe. Pero no había evidencias de ningún cráter en la zona.


Sin embargo, el geólogo Glenn Penfield, trabajando para una compañía petrolífera, había hallado hacía años una gigantesca anomalía magnética, de un radio de unos 100 km alrededor de la península de Yucatán y que en ningún modo concordaba con la geología de la zona. Además, a 1500 m. de profundidad en el Caribe, donde se estaban realizando las perforaciones, encontraron una amplia capa en forma de cráter, de 65 m.a. de edad, en la que abundaban rocas con signos de haber estado sometidas a enormes temperaturas y presiones. Esta especie de cúpula podría ser el cráter enterrado en sedimentos que se buscaba.


chicxulub.jpgPor todo ello, hoy día es aceptado que  hace 65 millones de años, frente a las costas de la península de Yucatán, en un lugar llamado Chicxulub, donde entonces existía un tranquilo mar tropical de aguas someras, impactó un enorme meteorito, de unos 10 km de diámetro, y formó un cráter de unos 180 kilómetros de diámetro, que posteriormente ha quedado sepultado por varios km de sedimentos marinos.
El impacto originó tsunamis gigantescos y pulverizó muchos millones de toneladas de roca y agua, que fueron a parar a la estratosfera, de manera que la superficie terrestre quedó oscurecida notablemente, permaneciendo en un estado de penumbra, durante años (se ha calculado que al menos durante dos años la Tierra quedó en un estado se oscuridad casi nocturna).

Además, se supone que entre el polvo enviado a la atmósfera habría grandes cantidades de sulfatos, que posteriormente caerían a la superficie en forma de lluvias ácidas.
Esto, además del enfriamiento del clima, afectó a la actividad fotosintética de mares y continentes y, posteriormente, en un "efecto dominó" sobre las cadenas tróficas, a todos los habitantes de la Tierra, haciendo que desaparecieran buena parte de las especies que la poblaban, especialmente las de mayor tamaño (se cree que ningún animal mayor que un gato sobrevivió en los continentes).


Con esta hipótesis se reconoce que las teorías catastrofistas, especialmente la expuesta por Cuvier, no estaban totalmente equivocadas y hoy día se admite que a lo largo de la historia de la Tierra se han producido numerosos episodios catastróficos que han afectado a los seres vivos, originando amplias extinciones y cambiando por completo sus condiciones ecológicas. Con ellas se marcan las separaciones entre eras y periodos geológicos.


La extinción del Cretácico, en la que desaparecieron los dinosaurios y otras muchas especies, está entre las 5 principales que han ocurrido, pero no es la más importante. Como se puede ver en el dibujo, la que se produjo al final de la era Primaria, en el periodo Pérmico (hace 251 m.a.), es "la gran extinción", ya que en ella desaparecieron cerca de las tres cuartas partes de las especies de seres vivos que poblaban el planeta, mientras que en el Cretácico la extinción alcanzó a algo menos de la mitad (lo que no deja de ser una catástrofe de dimensiones inimaginables).

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